Cerraron las elecciones en Venezuela, con escasa participación y las "trampas" del chavismo: Nicolás Maduro se quedará con el control del Parlamento

El presidente Nicolás Maduro se quedará con el control del Parlamento de Venezuela en unas elecciones boicoteadas por la oposición por fraudulentas, sin respaldo internacional, y con centros de votación vacíos.


Incluso el hijo del presidente, “Nicolasito”, admitió la baja participación. En un audio dirigido a sus militantes de La Guaira, un estado a 40 minutos de Caracas y donde compite por un escaño, admite que los datos no son como los esperaba.

“Les digo que no estamos conformes con los resultados hasta ahora, 3 de la tarde, que hemos alcanzado”, dice abatido.

Y el Observatorio contra el Fraude de la Asamblea Nacional (AN) y voceros de la Unidad Democrática apuntaron que, hacia las cuatro de la tarde, se reportaba una participación de 16,1% a nivel nacional en el proceso convocado por el Consejo nacional Electoral (CNE) para este 6 de diciembre; ello gracias a un monitoreo realizado por más de 17 mil voluntarios, registro y denuncias de incidencias e irregularidades del evento electoral.

Incluso, la oposición venezolana aseguró que las autoridades electorales venezolanas con el Consejo Nacional Electoral (CNE) al frente han trasladado a Maduro de colegio electoral para evitar dar una imagen de baja participación en los medios de comunicación cuando el mandatario acudiera a votar.

“Maduro está abandonado, no tiene respaldo”, afirmó el dirigente opositor Juan Guaidó, autoproclamado presidente encargado del país, ante los indicios que apuntan a un cambio en el censo. “No tiene respaldo, mucho menos votos. Hoy no pudieron ni sacar una foto para su propaganda”, dijo.

Trampas

“Felicitamos al pueblo de Venezuela, que no se dejó chantajear y que está claro en que este evento es un teatro del régimen para intentar decirle al mundo que son demócratas porque hacen elecciones”, declaró la diputada opositora Nora Bracho.

El resultado ya estaba cantado desde hace meses ante la abstención opositora y sobre la base de que el chavismo condicionó los comicios con una serie de “trampas” para evitar -según sus detractores- que se desarrollen con normalidad y en total respeto de la legalidad.

Por empezar, el Tribunal Electoral -un organismo inclinado hacia el poder chavista- inhabilitó a la mayoría de las principales figuras de la oposición, una de las razones para que decidiera abstenerse de los comicios. De tal manera, dirigentes como el presidente interino Juan Guaidó, el dos veces presidenciable Henrique Capriles, el ex alcalde Leopoldo Lopez o el ex presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, no pudieron participar por estar proscriptos.

Asimismo, el poder chavista intervino los principales partidos de la oposición y tomó sus emblemas para entregarlos a aliados políticos que se presentaron al comicio como si fueran auténticos opositores.Por lo tanto, Guaidó, así como otras figuras de la oposición , quedaron desde ayer fuera del Parlamento chavista.

El régimen de Nicolás Maduro también impidió que los cinco millones de venezolanos de la diáspora pudieran votar y acortó los plazos legales para evitar que pudieran inscribirse en el padrón los cerca de dos millones de jóvenes que, como los emigrantes, integran el antichavismo. Al mismo tiempo, el gobierno cambió las reglas de juego con la reforma de la ley electoral para sumar un centenar de diputados elegibles ayer: de los 167 actuales se pasa a 277, que asumirán en enero próximo. De tal forma, se aumentan los escaños para que ingresen más partidarios propios.

La oposición también cuestionó las ventajas de que gozan los candidatos oficialistas ante un Consejo Nacional Electoral integrado por cinco miembros, todos impuestos por el chavismo pese a que la Constitución exige que sean elegidos por el Parlamento. En la actualidad, el órgano electoral no cuenta con ningún miembro que represente a la oposición.

Como colofón, y ante la negativa de la UE y otros organismos de oficiar de veedores por la falta de garantías democráticas, el comicio fue “observado” por un grupo de aliados extranjeros del régimen como los ex presidentes Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Fernando Lugo (Paraguay) y Jose Luis Zapatero (España).

Más de 20 de los 30 millones de habitantes del país caribeño fueron llamados a las urnas en unos comicios en los que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) busca la “victoria perfecta” y hacerse con el único poder que desde 2015 controla la oposición liderada por Juan Guaidó.Una escuela en Caracas, con poca gente en la fila para votar. Foto AFP© clarin.com Una escuela en Caracas, con poca gente en la fila para votar. Foto AFP

Los centros de votación, que abrieron a las 6 de la mañana local y permanecieron hasta las 19 o hasta que no haya electores, aunque a lo largo del día muchos de estos puntos estaban vacíos o con pocas personas en fila.

“Tuvimos paciencia, la sabiduría para esperar esta hora, este día y sacarnos de encima a esta Asamblea Nacional nefasta (…), que trajo la plaga de las sanciones, de la crueldad, del dolor, del sufrimiento”, dijo Maduro a periodistas tras votar en la principal instalación militar de Caracas, Fuerte Tiuna.

El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Mike Pompeo, tachó de “farsa” y “fraude” las elecciones parlamentarias.

Más gente para cargar nafta

Washington, principal aliado de Guaidó, lidera la presión contra Maduro con sanciones económicas, incluido un embargo petrolero vigente desde abril de 2019.

“Los resultados anunciados por el régimen ilegítimo de Maduro no reflejarán la voluntad del pueblo venezolano”, escribió Pompeo en Twitter.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) ha dicho que desconocerá el resultado de este domingo.

Maduro pidió a “toda la oposición” que “abandone la ruta extremista (…) que le pidamos en una sola voz el levantamiento de todas las sanciones al nuevo gobierno de Estados Unidos de Joe Biden, en una sola voz”.

El uso del tapabocas es obligatorio en los centros de votación, que tienen marcas en el piso para mantener el distanciamiento físico por la pandemia.

En la barriada 23 de Enero de Caracas, bastión del chavismo, los centros estuvieron más concurridos que en otros sectores de la capital venezolana.

En algunas ciudades, no obstante, había más personas esperando para abastecer combustible que para votar, un reflejo de la crisis económica del país, que según expertos también contribuye a la alta abstención.

“Esto es una humillación”, dijo a la AFP José Alberto, que tenía horas esperando en una estación de servicio. “No voy a votar”, sostuvo acompañado de su hijo adolescente.El ex presidente de Bolivia, Evo Morales, y la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, como observadores de las elección. Foto AFP© clarin.com El ex presidente de Bolivia, Evo Morales, y la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, como observadores de las elección. Foto AFP

Guaidó, reconocido como presidente encargado de Venezuela por medio centenar de países, llamó a sus seguidores a no votar.

Los grandes partidos de oposición ya se abstuvieron en las elecciones presidenciales de 2018, que denunciaron como fraudulentas, justificación para que Guaidó se proclamara presidente encargado con el apoyo de Estados Unidos.

Con todo, una pequeña fracción disidente de la oposición buscará ganar alguno de los 277 escaños en juego.

El chavismo perdió el control del Parlamento en 2015 tras 15 años de hegemonía. Sin embargo, Maduro anuló su poder a través de la Corte Suprema de línea oficialista y con la todopoderosa Asamblea Constituyente, que dejará de funcionar en diciembre.

Guaidó llama ahora en paralelo a un plebiscito (7-12 de noviembre) para prolongar el período parlamentario hasta que puedan celebrarse elecciones “libres, verificables y transparentes”.

Pero esa consulta no será más que testimonial, toda vez que Maduro ejerce el control territorial e institucional con el respaldo de la cúpula militar, considerada su principal sostén.

Además de Estados Unidos, la Unión Europea, que intentó sin éxito que las legislativas fuesen pospuestas, desestimó que sean “justas, transparentes y creíbles”, por lo que su reconocimiento al proceso es poco probable, comentaron fuentes europeas a la AFP.

Fuente: AFP, EFE y Clarín

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