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Equipo legal de Trump denuncia que dinero de Venezuela está detrás de fraude y que Hugo Chávez utilizó mismo software que le entregó votos a Biden
El equipo legal del presidente, encabezado por Giuliani, ofreció una larguísima y disparatada rueda de prensa este jueves anunciada para “revelar evidencias” de un supuesto fraude masivo.

Con ríos de tinte capilar mezclados con sudor recorriéndole el rostro, el abogado personal del presidente habló de “cientos” de declaraciones de testigos, cuyo detalle no compartió; llamó “ladrones” a los demócratas, habló de una “conspiración nacional”, criticó a los periodistas por no cubrir sus patrañas, comparó el recuento con la película de Joe Pesci Mi primo Vinny, y aseguró que esto no era más que el inicio de una gran ofensiva judicial. Volvió, además, a decir que los votos se contaron en España y Alemania por una compañía venezolana de “aliados de Maduro y Chávez” a través de una empresa española, en referencia a Indra.

Esta empresa ya tuvo que salir al paso de las teorías de Giuliani la semana pasada y aclarar que no tiene ninguna “relación contractual o comercial” con las compañías citadas.

Dos semanas después de las elecciones presidenciales, y a medida que se acercan irremediablemente las fechas límite para certificar los resultados en cada Estado, Donald Trump estira hasta el extremo su asalto a la legitimidad del proceso electoral de Estados Unidos, tratando de forzar el sistema para ajustarlo a su descabellado mensaje de que en realidad es él quien ha ganado.

Fracasado su intento de anular un número suficiente de votos para revertir la contundente victoria del demócrata Joe Biden, que ha alcanzado un récord histórico de votos y este jueves —con algunos territorios aún pendientes de completar el cómputo— se acercaba a los 80 millones, la estrategia ahora se centra en arrojar dudas y sombras sobre esa victoria, retrasando todo lo posible el escrutinio. Una estrategia igualmente destinada al fracaso, pues la certificación de resultados cierra el camino de los tribunales, pero con el mismo inquietante potencial lesivo para la confianza de los estadounidenses en sus instituciones.

En su cruzada, arropan a Trump los palmeros habituales, entre ellos el senador Lindsey Graham, el exlíder de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, varios cargos en el Capitolio y, cómo no, el abogado personal del presidente y exalcalde de Nueva York, el controvertido Rudy Giuliani. Este último, que pidió a la campaña unos honorarios de 20.000 dólares (unos 16.800 euros) al día para asumir el mando del equipo legal del presidente en este batalla, según The New York Times, se centra en presionar a los legisladores republicanos de los Estados para frenar la certificación de los votos, tratando de boicotear la composición del colegio electoral que debe formarse el mes que viene.

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